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Archive for the ‘Poesía modernista’ Category

Manuel Machado: ‘Castilla’

Por Mercedes Domínguez Pérez

El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.

El ciego sol, la sed y la fatiga
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

Cerrado está el mesón a piedra y lodo.
Nadie responde… Al pomo de la espada
y al cuento de las picas el postigo
va a ceder ¡Quema el sol, el aire abrasa!

A los terribles golpes
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde… Hay una niña
muy débil y muy blanca
en el umbral. Es toda
ojos azules, y en los ojos. lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.

“Buen Cid, pasad. El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja…
Idos. El cielo os colme de venturas…
¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!”

Calla la niña y llora sin gemido…
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: “¡En marcha!”

El ciego sol, la sed y la fatiga…
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

 

Manuel Machado nació en 1874 en Sevilla y murió en 1947 en Madrid. Perteneció a la generación del 98 y fue modernista, como bien se refleja en sus obras poéticas, como ‘Alma’. Era hermano de Antonio Machado y junto a él escribió obras de teatro como ¨La Lola se va a los puertos¨, que ha sido representada además varias veces en el cine. Eran muy diferentes, pero tenían paralelismos en sus obras. Vivió en Madrid, donde estudió Filosofía y Letras, y estuvo en París donde entró en contacto con el simbolismo, se casó con su prima Eulalia, que se cree que es el motivo por el que cuando ella murió se dedicase a los niños deficientes, ya que ella era muy religiosa. Más tarde conoció a Rubén Darío, a quien consideró su maestro, y le hizo entrar en contacto con el modernismo.

Con el paso de los años llego a ser director de la Hemeroteca y Museo Municipal. Creó varias revistas y trabajó en varios periódicos. Y a pesar de la relación que tenia con su hermano Antonio, llegaron a estar en bandos diferentes durante la Guerra Civil.
Entre sus obras poéticas están, ‘Alma’, ‘Caprichos’, ‘Los Cantares’, ‘Ars Moriendi’, ‘El mal poema’ y ‘Apolo’, y algunas de su obras teatrales son, ”Juan de Mañara’, ‘Las adelfas’, ‘La Duquesa de Benamejí’…

“Castilla”, pertenece al libro de poemas ‘Alma’ (1900), que fue su primer libro; este poemario habla del otoño, la melancolía, Oriente, Castilla… Manuel es el primer poeta en hablar sobre Castilla, luego hablarán de Castilla poetas como Unamuno, o incluso su hermano Antonio Machado.

Está compuesto principalmente por versos endecasílabos aunque también los hay heptasílabos y en él hay muchos encabalgamientos y trata sobre el destierro del Cid.

Para escribir este poema Manuel Machado utiliza el “Poema de Mío Cid “ donde se cuenta el destierro de Rodrigo Díaz de Vivar. El Cid y sus guerreros comienzan su camino hacia el destierro, pero debido al calor que hace durante el camino (esto lo refleja Manuel al principio del poema diciendo cosas como, “el ciego sol”, “flamea”, “ llaga de luz los petos…”), se ven obligados a parar en un mesón que está cerrado, abre la puerta una niña, que describe como débil, que contrasta con la dureza de los guerreros, y llorando posiblemente por temor a que el rey crea que les ayuda. Aunque quiere ayudarles, no puede, ya que el Rey tiene amenazados a sus vasallos diciéndoles que, si los ayudan, serán castigados arrasando sus cosechas y destrozando sus casas. El autor, al principio, intenta engañarnos al decir la niña “¡Buen Cid!, pasad”, pero lo que la niña quiere decir es que no paren allí, que sigan su camino, si no quieren que su familia sea castigada. El Cid y sus guerreros siguen su camino y en el poema, se repite otra vez “polvo, sudor y hierro”, que aparece al principio del poema, para marcar más el sufrimiento por la durezas del camino.

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Categorías:Poesía modernista

Ramón del Valle Inclán: ‘Rosa del paraíso’

Por Cristina Domínguez Pérez

Esta emoción divina es de la infancia,
cuando felices el camino andamos
y todo se disuelve en la fragancia
de un Domingo de Ramos.

El campo verde de una tinta tierna,
los montes mitos de amatista opaca,
la esfera de cristal como una eterna
voz de estrellas. ¡Un ídolo la vaca!

Aladas sombras en la gracia intacta
del ocaso poblaron los senderos,
y contempló la luna, estupefacta,
el paso de los blancos mensajeros.

Negros pastores, quietos en los tolmos,
adivinan la hora en las estrellas.
Cantan todas las hojas de los olmos,
la mano azul del viento va entre ellas.

El agua por las hierbas mueve olores
de frescos paraísos terrenales,
las fuentes quietas oyen a las flores
celestes, conversar en sus cristales.

Con reflejos azules y ligeros
el mar cantaba su odisea remota,
gentil de luces bajo los luceros
que a los bajeles dicen la derrota.

Mi bajel, en el claro de la luna,
navegaba impulsado por la brisa,
sobre ocultos caminos de fortuna…
¡Era el cielo cristal, canto y sonrisa!

Con el ritmo que vuelan las estrellas
acordaba su ritmo la resaca,
y peregrina en las doradas huellas
fue sobre el mar una nocturna vaca.

En mi ardor infantil no cupo el miedo,
la vaca vino a mí, de luz dorada,
y en sus ojos enormes, con el dedo
quise tocar la claridad sagrada.


Ramón del Valle-Inclán nació en Villanueva de Arosa, un pueblo de campesinos y pescadores de Pontevedra en 1866. Aunque hay una historia que dice que no se sabe verdaderamente dónde nació, porque se dice que nació en una ría entre Villanueva de Arosa y Puebla del Caramiñal, debido a que su padre era pescador. Pero es más aceptada la idea de que nació en Villanueva de la Arosa y esto probablemente se lo inventó él mismo. Su verdadero nombre es Ramón José Simón Valle Peña, pero tomó el nombre de Ramón Valle Inclán en honor a un antepasado. Fue un dramaturgo, poeta y novelista español, que formó parte de la corriente literaria denominada Modernismo en España y se le considera uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX. Comenzó a estudiar derecho en Santiago de Compostela, pero lo dejó tras la muerte de su padre y se trasladó a Madrid. Un año más tarde hizo su primer viaje a México, a los pocos años regresó a Madrid y comenzó a publicar en la prensa cuentos y artículos con el nombre de Ramón del Valle-Inclán y allí conoció a Azorín, los hermanos Baroja, Benavente y Villaespesa.

En 1921, volvió a México. En su vuelta Madrid fue nombrado conservador del Patrimonio Artístico Nacional y luchó en contra de la dictadura de Primo de Rivera, finalmente en 1935 volvió a Santiago de Compostela y allí murió. Una curiosidad es que su primera obra teatral, Cenizas, la presentó con el dinero recaudado supuestamente para ponerse un brazo ortopédico debido a que en una pelea con Manuel Bueno, otro escritor, este le dio con la punta del bastón -que probablemente sería un pájaro- en el brazo y le cogió un nervio.

Para sus obras siguió dos líneas, una influida por el decadentismo y el simbolismo y otra en la que reflejaba una visión amarga y distorsionada de la realidad que es la que utiliza en “su obra” más famosa, El Esperpento.

Rosa del paraíso es un poema que pertenece al libro de “El Pasajero” publicado en 1920 y también fue publicado en el periódico El Sol bajo el nombre de “Rosa del mito Solar” constaba de 48 versos en una primera edición y al pasar a “Claves líricas” fue reducido a 32.

Rosa del Paraíso trata sobre la nostalgia de Valle Inclán a su tierra natal, Galicia, y para ello recuerda su infancia, ya que su infancia la vivó allí. El poema se podría dividir en tres partes: las estrofas 1 y 2 hacen referencia a la infancia, por ejemplo en la primera estrofa al decir, ”esta emoción divina de la infancia” o en la última estrofa cuando dice “en mi ardor infantil no cupo el miedo”.  Aquí, podría estar diciendo que en su infancia hubo mucha aventura debido a que él no tenia miedo a nada y en esta misma estrofa, también se muestra la imaginación de los niños y es como una imaginación de que le toca el ojo a un vaca que es considerado como un ídolo por Valle Inclán y lo utilizaba como para quedar cierta intriga debido a que nadie sabe ciertamente lo que significa para Valle Inclán.

Las estrofas 2 3 4 y 5 hacen referencia a lo pastores y cuenta el momento en el que los pastores situados en los tolmos (peñascos) ven las estrellas y deciden volver a casa. En las demás estrofas hace referencia a los pescadores y podría ser también porque su padre era pescador y esto esta claro porque hace referencia al mar claramente y también en referencia a esto muestra la imaginación infantil cuando imagina un barco.

Se sabe que se trata de su tierra natal porque hace muchas referencias naturales, como por ejemplo los campos verdes que hacen referencia a los campos gallegos. También, habla de un animal típico del norte, la vaca, a la que tiene como un ídolo porque la adora.

El poema esta formado por 9 serventesios, una variante del cuarteto formado por cuatro versos endecasílabos que riman en ABABA es decir, los pares con los pares y los impares con los impares.

Categorías:Poesía modernista

Miguel de Unamuno: ‘La oración del ateo’

Por Antonio Carmona Reseco

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

Miguel de Unamuno es una de las figuras claves de la literatura española de los siglos XIX y XX. Nació en Bilbao en 1864 y falleció en Salamanca en 1936.
Fue doctor en filosofía, se dice que fue un hombre con una inteligencia extraordinaria. Miguel de Unamuno fue rector de la universidad de Salamanca en dos períodos de su vida, en estas dos etapas fue relevado de su puesto como rector por sus ideas políticas.
En 1924 fue exiliado a Fuerteventura por sus constantes ataques al rey Alfonso XIII y al dictador Primo de Ribera, más tarde el escritor se exiliaría a Francia desde donde volvería a España tras al caída de la dictadura.
Fue socialista, antirealista y criticó todos los regímenes en los que vivió, fue contrario a la dictadura del general Francisco Franco y su postura hacia el régimen hizo que Unamuno fuera confinado en su domicilio, donde murió el último día del año 1936.
Este controvertido y peculiar “político”, es, sin embargo, una de las luces mayores de la filosofía, de la narrativa y de la poesía de la península ibérica.

La oración del ateo es un poema no muy popular. Miguel de Unamuno plasma sus influencias existencialistas. Este poema, unido a otros cuatro, responde a un tema en particular que el poeta se planteó: la lucha entre razón y fe.
En cuanto a la métrica de este poema, podemos observar que los versos son endecasílabos, exceptuando los versos 10º y 11º que son versos decasílabos y dodecasílabos. Por otro lado la rima del poema es consonante y los versos riman abbaabbacdcdff.

En este poema Unamuno ataca a los pilares que sostienen la idea de la existencia de Dios. A lo largo de su vida Unamuno intenta dar una explicación de la idea paradójica de la inexistencia de Dios y la “imposibilidad racional” de creer en Él. De esta manera en la tercera estrofa del poema La oración del ateo Unamuno afirma que Dios es nada más que una Idea que el propio hombre ha creado para dar una explicación sencilla al mundo que le rodea.

Categorías:Poesía modernista

Rubén Darío: ‘Nocturno’

2 febrero, 2012 Deja un comentario

Por Marina González Santibáñez

Los que auscultasteis el corazón de la noche,
los que por el insomnio tenaz habéis oído
el cerrar de una puerta, el resonar de un coche
lejano, un eco vago, un ligero ruido…

En los instantes del silencio misterioso,
cuando surgen de su prisión los olvidados,
en la hora de los muertos, en la hora del reposo,
¡sabréis leer estos versos de amargor impregnados!…

Como en un vaso vierto en ellos mis dolores
de lejanos recuerdos y desgracias funestas,
y las tristes nostalgias de mi alma, ebria de flores,
y el duelo de mi corazón, triste de fiestas.

Y el pesar de no ser lo que yo hubiera sido,
y la pérdida del reino que estaba para mí,
el pensar que un instante pude no haber nacido,
¡y el sueño que es mi vida desde que yo nací!

Todo esto viene en medio del silencio profundo
en que la noche envuelve la terrena ilusión,
y siento como un eco del corazón del mundo
que penetra y conmueve mi propio corazón.

Opinión

Dentro del conjunto de poemas de Rubén Darío no existe un solo “Nocturno”; en realidad fueron tres los poemas así titulados por el gran poeta nicaragüense, en los que con este titulo viene a tratar el tema del insomnio, tan del gusto de los románticos de todas las épocas.

Dos de estos poemas referidos forman parte del libro “Cantos de vida y esperanza”.

Señalar brevemente que el primero de los dos “Nocturnos” que contiene este libro son una melancólica y amarga reflexión sobre las edades de su propia vida y, en general, sobre el dolor de vivir. Comienza “Quiero expresar mi angustia en versos…”

El segundo ‘Nocturno’ incluido en “Cantos de vida y esperanza”, es el que comienza “Los que auscultasteis el corazón de la noche…”, que es precisamente el poema que nos ocupa y que se pasará a desarrollar más adelante.

Y, por ultimo, existe un tercer “Nocturno”, en este último caso está incluido en el cuarto, y ultimo, de los poemarios del poeta, el publicado en 1.907 bajo el titulo de “El canto errante”. Este último comienza de este modo: “Silencio de la noche, doloroso silencio…”

En mi opinión, mediante el Nocturno “Los que auscultasteis el corazón de la noche,…” el poeta recrea, una vez más, la imagen, tan frecuente en la poesía de todos los tiempos, de considerar la vida como un sueño y la muerte como el despertar.

No se trata de un “Nocturno” contemplativo y sereno, en este caso, a lo largo del poema se destila la triste que sigue a la fiesta triste. Un lamento de lo que pudo ser y no ha sido. La noche, con su manto negro, “envuelve la terrena ilusión”

Es un hombre inquieto, contradictorio e insatisfecho, codicioso de placer y de vida, angustiado ante el dolor y la idea de la muerte, que pasa frecuentemente del derroche a la estrechez, del optimismo frenético al pesimismo desesperado. A lo que parece sus días pasan entre drogas, mujeres y alcohol.

No cuesta nada imaginarnos al poeta, después de una de sus muchas noches de tertulias, de alcohol y de “farra” (segunda acepción del DRAE: juerga, jarana, parranda.). Es ya un hombre cansado y atormentado que sabe bien que la noche y la soledad están llenas de diablos.

Libro al que pertenece y época

Como ya se señalo en el punto anterior, el segundo de los “Noctunos” conocidos de Rubén Darío, el que comienza “Los que auscultasteis el corazón de la noche…”, pertenece al libro titulado “Cantos de vida y esperanza”, publicado en 1.905, y que es seguramente el más famoso de sus poemarios, tras “Azul”, que fue publicado 17 años antes.

Tema

Nos habla de la noche de un insomne. De él mismo. Habla de que la noche se ha vuelto negra, ha oscurecido, y, con ella, también su alma se ha ido tiñendo de amarga melancolía. De lamentos por “lo que pudo ser y no es”. Puede apreciarse que el autor está bebiendo alcohol tal como refleja en el verso que dice “como en una vaso vierto en ellos mis dolores”. El autor se lamenta de su vida pasada.

Partes, estrofas, estructura

En este “Nocturno” la noche es el paisaje, la hora en que se desarregla el día y sobrevienen las preguntas esenciales y la amargura. Todo se vuelve melancolía, y es entonces cuando aparece ese yo lírico extrañado, introspectivo, solitario, que en su disolución deja salir lo que suele permanecer en las capas más profundas de la psiquis humana. [citando…]

En este relato la función lírica, esto es: lo que origina el discurso, es la percepción alterada por exacerbada como consecuencia de no lograr conciliar el sueño. En él, el sujeto del enunciado padece de insomnio y a la vez, paradójicamente, se refugia en él, ya que dormirse implicaría enfrentar el mundo onírico con su carga de verdad absoluta, y tal enfrentamiento requeriría aun de mayor coraje, virtud de la que carece.
Este torrente de emociones no es exclusivo del Modernismo. Es muy frecuente también en otras corrientes,como el romanticismo.

Analizando el poema, podemos señalar en resumen algunas características generales del nocturno como género, a saber:

a/ la presencia expansiva, e incluso masiva, de la noche; todo cuanto no sea ella se desdibuja.
b/ la noche se ofrece como el ámbito de lo oculto, ideal para el asalto de temores profundos y de deseos no confesados.
c/ la noche es espacio de la angustia; a veces hasta llega a la disgregación.
d/ hay un yo que vela, frecuentemente por insomnio. Se trata de un estado de alerta al que no se puede renunciar.
e/ el nocturno da cauce a una poesía intensamente emocional.
f/ el nocturno tiene una gran musicalidad.

El poema podría estructurarse de la siguiente manera:
Se consideraría el inicio a las dos primeras estrofas en las cuales el autor se dirige a aquellos que él considera sus semejantes, los cuales conocen tan bien como él todo aquello que concierne a la noche.
La segunda parte del poema abarca la tercera y la cuarta estrofa, en ellas Rubén Darío se lamenta de su vida pasada y da lugar a creer que está ebrio, aparece también un lamento de que las cosas no salen como él quiere.Se produce la repetición de la conjunción Y.
El desenlace del poema se desarrollaría en la última estrofa, el poeta vuelve a recalcar el marco del poema(la noche) y aparece un sentimiento de ilusion que contrasta con la amargura que predomina a lo largo del poema.

Autor, (Biografía)

Rubén Darío nace en Nicaragua, concretamente en Metapa (1867). Su verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento, y se le considera como el iniciador y máximo representante del Modernismo hispanoamericano.

Con una dichosa facilidad para el ritmo y la rima creció Rubén Darío en medio de turbulentas desavenencias familiares, inventando sueños exóticos, memorables heroísmos y tempestades sublimes.

Para un concurso literario convocado en su país escribe Otoñales, que obtiene un modestísimo octavo lugar entre los cuarenta y siete originales presentados, y Canto épico a las glorias de Chile, por el que se le otorga el primer premio, compartido con otro autor, y que le reporta la módica suma de trescientos pesos.

Pero es en 1888 cuando la auténtica valía de Rubén Darío se da a conocer con la publicación de Azul, libro de enorme importancia.

En 1891 visita España. Llega precedido de una enorme popularidad, lo que le permitirá establecer inmediatas relaciones con las principales figuras de la política y la literatura españolas.

Dos años después, en 1893, muere su esposa. Se piensa que fue a raíz de este incidente, que el poeta comienza a llevar una vida mundana y a darle a la bebida más de lo aconsejable. En realidad, mucho más de lo aconsejable.

Por esta época inicia una etapa de viajes entusiastas por Italia, Inglaterra, Bélgica, Barcelona, Mallorca… y es acaso entonces cuando escribe sus libros más valiosos: Cantos de vida y esperanza (1905), El canto errante (1907), El poema de otoño (1910), El oro de Mallorca (1913). En Mallorca espera restaurar su deteriorada salud.

En esta etapa final, la vida del poeta no es fácil, apenas le queda dinero para pagar sus deudas, pero ganó, eso sí, el reconocimiento de la mayoría de los escritores contemporáneos en lengua española.

En 1916, al poco de regresar a su Nicaragua natal, Rubén Darío falleció, y la noticia llenó de tristeza a la comunidad intelectual hispanoparlante.

Categorías:Poesía modernista

Comentario de textos: Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez

10 noviembre, 2011 27 comentarios

(Vayan avisando a sus compañeros más queridos en el Tuenti porque esto es una carrera)

Se trata de hacer (al menos) un comentario de texto de los tres que se proponen a continuación y con dos condiciones de cumplimiento inexcusable:

1.- Cada texto admite un máximo de 12 comentaristas (y ni uno más). Si llegan tarde al poema que les ha gustado, mala suerte y pasen al siguiente. Si alguno intenta colarse, será borrado su comentario y sancionado el comentarista. Para evitar confusiones (y como las respuestas van a aparecer todas juntas), cada comentarista debe incluir al principio de su réplica el nombre del poeta comentado.

2.- No se puede repetir lo que un comentarista anterior haya dicho y, si no queda más remedio, traten de decirlo con palabras bien distintas o pasen a otro poema.

Antonio Machado: “Soñé que tú me llevabas…”

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
 Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!…
 
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
 

1.- Localicen la obra a que pertenece el poema y traten de relacionarlo con la biografía de Antonio Machado.

2.- El paisaje del poema y su simbología. Las referencias sensoriales y su coherencia con lo que se narra.

3.- Significado de los dos últimos versos.

Rubén Darío: “Metempsicosis”

Yo fui un soldado que durmió en el lecho
de Cleopatra la reina. Su blancura
y su mirada astral y omnipotente.
     Eso fue todo.
¡Oh mirada! ¡oh blancura! y oh, aquel lecho
en que estaba radiante la blancura!
¡Oh, la rosa marmórea omnipotente!
     Eso fue todo.
Y crujió su espinazo por mi brazo;
y yo, liberto, hice olvidar a Antonio.
(¡Oh el lecho y la mirada y la blancura!)
     Eso fue todo.
Yo, Rufo Galo, fui soldado y sangre
tuve de Galia, y la imperial becerra
me dio un minuto audaz de su capricho.
     Eso fue todo.
¿Por qué en aquel espasmo las tenazas
de mis dedos de bronce no apretaron
el cuello de la blanca reina en broma?
     Eso fue todo.
Yo fui llevado a Egipto. La cadena
tuve al pescuezo. Fui comido un día
por los perros. Mi nombre, Rufo Galo.
     Eso fue todo.
 

1.- ¿Qué típicos elementos del modernismo aparecen en el poema? Ya saben que es mejor no repetir lo que haya dicho otro comentarista; y digan también de qué corriente estética se tomaron esas influencias.

2.- Metempsicosis. Cleopatra y Antonio. ¿Por qué “becerra”?. ¿Por qué se arrepiente de no haberle apretado el cuello?

3.- ¿Por que se repite, se repite, se repite “Eso fue todo”?

Juan Ramón Jiménez: “Cuando, dormida tú…”

Cuando, dormida tú, me echo en tu alma
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo. Me parece
que legiones de ángeles,
en caballos celestes
-como cuando, en la alta
noche escuchamos, sin aliento
y el oído en la tierra,
trotes distantes que no llegan nunca-,
que legiones de ángeles,
vienen por ti, de lejos
-como los Reyes Magos
al nacimiento eterno
de nuestro amor-,
vienen por ti, de lejos,
a traerme, en tu ensueño,
el secreto del centro
del cielo.

1.- De poema de amor, como este, puede simplemente decirse que se trata de un piropo ‘algo’ elaborado. En pocas palabras ¿cuál es la cosa bonita que el poeta le dice a su amada?

2.- También, de un poema de amor, como este, puede simplemente decirse que se trata de una oración a la amada. ¿Pueden explicar las imágenes religiosas que aparecen y su simbología?

3.- Y, finalmente, de un poema de amor, como este, puede simplemente decirse que se trata de una instantánea de la felicidad. ¿Qué era concretamente lo que hacía feliz a Juan Ramón Jiménez en ese momento?

EXTRA: Por último y para remediar en lo posible una lagunilla que padecen, ahí debajo, en el reproductor, tiene solución su ignorancia de que Joan Manuel Serrat, una vez, le hizo un disco a don Antonio Machado.

Categorías:Poesía modernista