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La narrativa española en las primeras décadas del siglo XX

22 noviembre, 2012 1 comentario

Por Manuel Mejías Gil, B2C

Características de la nueva novela.

En los primeros años del s. XX surge una nueva novela, la novela lírica, que se centra en las emociones y sentimientos de los personajes. Esta nueva novela no trata de representar la realidad, sino que es una ficción en la que se presentan los estados de ánimo. Esta novela se caracteriza por:

–          La historia pierde relevancia frente al discurso, hay un tiempo subjetivo y el espacio pierde contornos definidos.

–          La novela se centra en el protagonista mostrando su percepción de la realidad y éste se presenta como un “yo” lírico.

–          El protagonista-tipo es un artista bohemio, inadaptado y antisocial que busca el valor auténtico de una sociedad envilecida. Ésta situación provoca sus rebeldías y su amoralismo.

–          La narración suele fragmentarse en estampas y hay una selección de momentos importantes para el protagonista. Suele haber escenas descriptivas que provocan la indeterminación de los hechos narrados.

En este tipo de novela la presencia del protagonista es constante ya sea mediante diálogos o mediante discursos y monólogos.

Pío Baroja.

Pío Baroja defendió una novela abierta a todas las posibilidades y proclamó la libertad absoluta para el escritor. Se determina por el tema de la aventura y sus personajes son, generalmente, seres inadaptados que suelen fracasar en su lucha vital y se caracterizan por su pesimismo. Pero en la acción central incluye, además de los protagonistas, personajes secundarios.

Las conversaciones caracterizadas por diálogos sencillos y verosímiles constituyen la sustancia novelística de muchos de sus relatos y este autor destaca en la descripción al detalle de las situaciones.

Pío Baroja organizó sus novelas en trilogías y se reconocen dos etapas: la primera –hasta 1912- en la que hay variedad temática y en ella se encuentran las mejores obras y la segunda –desde 1912- en la que predomina el relato de trasfondo histórico y la perspectiva irónica.

–          “Camino de perfección”.

–          “La busca” junto con “Mala hierba” y “Aurora roja” constituyen la trilogía “La lucha por la vida”, en la que se refleja la sociedad madrileña de principios de siglo. En estas obras está presente la observación sintética y sin comentarios con el estilo directo de Baroja.

–          “El árbol de la ciencia” (1911): Refleja la desesperanza moral y desorientación de España en la época. El protagonista posee un gran pesimismo y es incapaz de adaptarse a las situaciones.

–          “Memorias de un hombre de acción”. Serie narrativa histórica  de la segunda etapa del autor compuesta por veintidós obras unificadas por la biografía de Eugenio de Aviraneta.

 

Unamuno y Azorín.

Miguel de Unamuno entiende la novela como medio para interpretar la realidad. Sus novelas se centran en el conflicto íntimo de los personajes generado por una estricta conexión familiar.

Algunas de sus principales novelas son: “Niebla” (1914), que presenta una lucha con el determinismo (filosofía que subordina la voluntad humana a la divina) y en la que aparece el propio escritor como personaje ficticio; “Abel Sánchez” (1917) y “San Manuel Bueno, mártir” (1930), al final de esta novela se incorpora otro narrador que la relaciona con otras novelas de Unamuno.

José Martínez Ruiz “Azorín”, en sus novelas, anula el movimiento y el tiempo: la narración se fragmenta en instantáneas que dispersan la atención del lector. En su obra narrativa efectuó un profundo análisis de la percepción en el que influyen algunos ámbitos que congelan el momento y captan la impresión del instante. En sus primeras obras se observa una rebeldía contra los valores establecidos, una conciencia social vinculada al anarquismo y una crítica a toda preocupación espiritual subjetiva.

Sus principales novelas son: “La voluntad” (1902), novela impresionista que incluye fragmentos de vida y sensaciones separadas; “Antonio Azorín” (1903) y “Doña Inés” (1925), novela rosa en la que se incorporan descripciones del ambiente y la sensibilidad de los personajes y el conflicto se centra en la personalidad de los personajes.

Otros novelistas.

–          Ramón del Valle Inclán. La obra de Valle Inclán se caracteriza por el rechazo del realismo tradicional en la que introdujo innovaciones en su técnica hasta culminar con su máxima creación, el esperpento (técnica para degradación de personajes y acciones). Sus principales obras son: “Sonatas” (1904-1905), que representan una alegoría de la vida humana; “La guerra carlista” (1908-1909), trilogía que muestra la España tradicional enfrentada a la liberal; “Tirano Banderas”  (1926) y la serie “El ruedo ibérico” (a partir de 1927) .

–          Pérez de Ayala. Creó una novela experimental preocupada por la conciencia en la que incluyó aspectos inconscientes y subconscientes. En su obra utilizó el diálogo teatral y las historias intercaladas. Sus principales obras se agrupan en tres partes: Novelas de tono autobiográfico, “Tinieblas en las cumbres” (1907), “Troteras y danzaderas” (1913); novelas poemáticas, “La caída de los limones” (1916)  y novelas de temas universales, “Luna de miel, luna de hiel” (1923), “Tigre Juan” (1924).

–          Gabriel Miró. Creó una novela de poderoso lirismo en las que no falta la acción y en la que los hechos se diluyen en impresiones que fragmentan el  texto. Sus las principales son: “Las cerezas del cementerio” (1910), “Nuestro Padre San Daniel” (1921) y “El obispo leproso” (1926).

–          Ramón Gómez de la Serna. Sus novelas están inspiradas por su biografía y reflejan el mundo de su época y conceden relevancia a los temas eróticos y a la obsesión por la muerte. Su obra principal es “La viuda blanca y negra” (1918).

–          Benjamín Jarnés. Sus novelas suelen girar en torno a un único personaje y proclaman la idea de libertad y afirmación del goce de vivir. Estas narraciones se caracterizan por su fragmentación y virtuosismo estilístico. Las principales novelas son: “Escenas junto a la muerte” (1931) y “Lo rojo y lo azul” (1932).

 

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