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La narrativa española desde los años 70 hasta la actualidad.

Por Ángela Nieto de Tena Gil, B2C

En esta época la tendencia estéticamente dominante ha sido el realismo. Las principales orientaciones son:

Inicio de los 70: Hasta 1975, hay un auge del experimentalismo, que incorpora elementos fantásticos y paródicos.

De 1975 a la actualidad: desde la transición política, se caracteriza por la pluraridad de tendencias, de géneros, de modelos y estilos, y la recuperación de la importancia de la historia narrada por parte de los escritores más jóvenes.

PRINCIPALES TENDENCIAS ESTÉTICAS. A partir de 1975 se distinguen las siguientes tendencias:

Novela experimental y discursiva. Prosigue  con la complejidad lingüística y estructural, heterogeneidad estilística y de contenidos: Makbara (1980) de Juan Goytisolo y Saúl ante Samuel (1980) de Joan Benet.

Metanovela. Alcanza su madurez en los 80; trata de la creación literaria, del proceso de escribir o de leer, de la construcción de personajes: Fragmentos de Apocalipsis (1977) de Torrente Ballester y La cólera de Aquiles (1979) de Goytisolo.

Novela histórica. Herrumbrosas lanzas (1983-1985) de Benet y La que no tiene nombre (1977 )de Jesús Fernández Santos.

Novela erótica. Octubre, octubre(1981) de José Luis Sampedro y La novia judía (1977) de Leopoldo Azancot.

Novela de acción. Se incluyen novelas de aventuras, policíacas o negras, y de espionaje: El aire de un crimen (1980) de Benet y La verdad sobre el caso Savolta (1975) de Eduardo Mendoza.

Novela-crónica. Relatos que tiene forma de crónicas de hechos del presente o del pasado: La noche que llegué al café Gijón (1977) y Los helechos arborescentes(1980) de Francisco Umbral.

Novela realista. A partir de 1975 se produce un estética renovada con elementos fantásticos, míticos y oníricos. Este realismo cuenta con distintas orientaciones:

Novela del realismo crítico y social. Plasma el conflicto entre los personajes y el mundo y ofrece una visión crítica y comprometida con la realidad histórica de la época. El rojo (1977) de Ramiro Pinilla o Los dos Luises, de Luis Magrinyá (2000).

Novela de la memoria. Fuerte componente de subjetividad y autobiografía, que evoca el pasado para recuperar las vivencias y la identidad de los personajes: Historia de una maestra (1990), de Josefina Aldecoa

Novela psicológica. Al  recuerdo se une el análisis interior de los personajes, de sus relaciones y de su evolución psicológica: El metro de platino iridiado (1990) de Álvaro Pombo.

Novela alegórica, mítica y fantástica. Incorpora lo irracional, lo simbólico y lo soñado: En el estado (1977) de Benet; también introduce lo fantástico Juegos de la edad tardía (1989) de Luis Landero.

Novela expresionista. Surge en los 80 y continúa en la siguiente. Incorpora deformados y grotescos, cercanos al esperpento de: Amado monstruo(1985) de Javier Tomeo.

Luis Mateo Díez:

dosSus obras presentan la recuperación del pasado por medio de la memoria, conformada por lo recordado y lo contado. En su narrativa se destaca su afición a la tradición oral, al relato de numerosas historias que integran sus novelas.

Su obras presentan una visión crítica de la vida provinciana; ofrecen una realidad social en la que sobresalen la degradación, el egoísmo, las limitaciones culturales y físicas, la soledad. La trama se desarrolla con frecuencia en torno a una búsqueda que realizan los personajes perdedores que se trasladan de un sitio a otro. El discurso literario se caracteriza por los artificios retóricos, con rasgos esperpénticos y paródicos.

Sus obras más destacadas son:  Las estaciones provinciales (1982), La fuente de la edad (1986) y El expediente del náufrago (1992).

Javier Marías:

Las primeras obras de Marías – Los domingos del lobo (1971) y Travesía del horizonte (1972) – contienen materiales que provienen de los medios de comunicación y de las novelas de intriga, misterio o acción.

El hombre sentimental (1986) y Todas las almas (1989) reflejan experiencias vividas por el autor en la Universidad de Oxford. Esta incorporación de elementos biográficos se mantendrán en las siguientes novelas: Corazón tan blanco (1992) y Mañana en la batalla piensa en mí (1994).

Las novelas de Marías presentan una prosa reflexiva, con cierta tendencia a las descripciones minuciosas y a la digresión, e incluyen extensos enunciados en los que es frecuente la intertextualidad. El narrador investiga, indaga constantemente en el pasado y en el presente y construye hipótesis ante la dificultad, el rechazo o el deseo de saber.

Sus temas frecuentes son la muerte, el paso del tiempo, las consecuencias del callar y del hablar, la búsqueda de la verdad, el azar, ye l fracaso de las relaciones amorosas.

Antonio Muñoz Molina:

En sus novelas se propone “salvar e inventar la memoria”. Sus primeras narraciones – Beatus ille (1986), El invierno en Lisboa (1987) y Beltenebros (1989) – participan las características de la novela policíaca o de la novela negra.

En El jinete polaco (1991), situada en el lugar imaginario de Mágina, se reconstruye el pasado de los personajes; la obra reúne ficción y recuerdo de la realidad histórica en su tierra de origen.

Con Plenilunio (1997) regresa al género de la narrativa policíaca. Esta novela desarrolla la investigación de un crimen y versa sobre la existencia del mal.

Su prosa se distingue por enunciados extensos, con comparaciones y enumeraciones, y el uso de la adjetivación. La memoria del pasado: la Guerra Civil, la posguerra, la vida cotidiana de las personas, incluida la familia del escritor, construye un tema recurrente en su narrativa.

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