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La lírica española desde la posguerra hasta los años 50

Por Ángel Horrillo, B2C

En este periodo se produjo un retroceso económico y un fuerte aumento del coste de la vida. En los primeros años de posguerra imperaron el silencio y el terror a la delación; gran parte de la población padecía frío, enfermedades y desnutrición. El racionamiento y la escasez de productos de primera necesidad convirtieron el estraperlo en práctica habitual. En la época de los 50 hubo una recuperación económica.

En los 60 y hasta 1975 se elevó el nivel de vida. El turismo, la movilidad social y la emigración generaron un cambio en las costumbres.

Aspectos ideológicos y culturales: En la inmediata posguerra, la ideología se basó en el pasado heroico nacional y la afirmación de la unidad y la fe católica. El estado decidió las orientaciones culturales y artísticas mediante la censura.

A partir de los años 50 se desarrolló una ideología contraria a la oficial y la calidad de la prensa mejoró.

Orientaciones poéticas: En los 40 dominan la creación, el neoclasicismo y el existencialismo.

En los 50 predominan la poesía social, crítica, caracterizada por la sencillez expresiva, la presencia de lo narrativo, y la intención apelativa.

Miguel Hernández: pertenece a la generación de los poetas garcilasistas, sin embargo, su producción se vincula a la generación del 27, dado que cultiva algunas de las tendencias importantes del grupo (barroquismo gongorino, surrealismo y el neopopularismo.)

Evolución poética:

  • Primera etapa: Perito en lunas (1933). Este poemario de inspiración gongorina y vanguardista se caracteriza por su complejidad y barroquismo.
  • Segunda etapa: Corresponde a la poesía comprometida. El hombre acecha (1939).
  • Última etapa: corresponde a los poemas escritos en la cárcel. Cancionero y romancero de ausencias (1941).

Sus temas son la pena, el destino trágico, amor, muerte y ausencia. El amor ligado a la pasión y el erotismo y la culminación de la unión conyugal y la maternidad. El odio, la acechanza entre los hombres.

Estilo y métrica: utiliza un vocabulario más sencillo  y sobresale el uso de símbolos. En sus poesías destacan las metáforas e imágenes y los recursos de repetición. En cuanto a la métrica encontramos formas cultas y populares, y además, uso del verbo libre.

  • El rayo que no cesa (1936): Su tema central es el sufrimiento amoroso. En algunos de estos poemas aparece el símbolo del toro. Incluyen Elegía a Ramón Sijé. Los elementos de la naturaleza que compartieron ambos sirven para expresar el dolor por su perdida.
  • Cancionero y romancero de ausencias: Sus temas son heridas de la vida, el amor y la muerte, y la concepción trágica de la existencia. La voz poética ha perdido todo, sufre de ausencia y falta de libertad. Aparece un mundo lleno de ira, acecho y rencor del que solamente el amor puede liberarlo. Nanas de la cebolla.

 

Poesía en los años cuarenta:

En los años cuarenta destacan en España la poesía neoclásica y la heroica y política. Por otra parte aparecerá una corriente existencialista centrada en el ser humano.

  • Poesía neoclásica: Las revistas (Escorial y Garcilaso) tuvieron un papel importante papel en la difusión de las diversas líneas literaria. Destacan Rosales, Panero, Vivanco, Ridruejo y García Nieto con temas como la religión, la familia, la naturaleza y la vida cotidiana.
  • Poesía existencialista: Se centra en el sufrimiento. Los temas son la búsqueda de Dios, las crisis religiosas y la angustia por la muerte. Se publican dos obras fundamentales:

Hijos de la ira (1944, de Dámaso Alonso): es una protesta contra todo, universal y cósmica. Se emplea un lenguaje cotidiano y un léxico diverso, incluido el no poético, abundan repeticiones y acumulación de imagines. Está presente en verso libre.

Sombra del paraíso (1944, V. Aleixandre): se muestra el descontento ante el destino humano y se añora el paraíso perdido.

  • Poesía Vanguardista:

-El Postismo: busca la sorpresa por medio de la ruptura de la lógica, el humor, un lenguaje lúdico e imágenes irracionales. Tuvo dos órganos de expresión (Postismo y Cerbatana, en ellas se reivindicaba una poesía imaginativa)

-El Grupo Cántico: Aunaron la imagen vanguardista y la poesía de la experiencia. Estuvo caracterizado por el barroquismo y el refinamiento formal, el culturalismo y el vitalismo del tema amoroso.

-La tendencia surrealista: Presente en obras de Cela y Labordeta, en la que predominan la frustración y el dolor (Violento idílico, 1944, de Labordeta), la desolación ante la realidad y la muerte (Canto de la vida muerta, 1946, de Juan Eduardo Cirlot)

Años cincuenta: La poesía social. Caracterizada por su preocupación por la realidad y la vida colectiva, su rechazo al formalismo y tendencia al prosaísmo.

Gabriel Celaya: Primera etapa: libros próximos al surrealismo. Marea del silencio, 1936. Segunda etapa: se acerca a la vida cotidiana y analiza sus sentimientos usando un lenguaje coloquial (Tranquilamente hablando, 1947).Tercera etapa: Corresponde a la poesía social. El poeta se siente integrado en la colectividad, criticando la situación política y social, y lucha para transformar el mundo. Cantos iberos, 1955. Cuarta etapa: tendencia de experimentación formal. Los poemas tratan el enigma de nuestra existencia y su integración con la naturaleza y con los otros seres. Campos semánticos, 1971.

Blas de Otero: Sus temas son la rebelión ante la injusticia y su ansia de paz. En su primera etapa corresponde a la pesia existencial (Ángel fieramente humano, 1950 y Redoble de conciencia, 1951). Se caracterizan por el tono trágico y la actitud atormentada, la desolación del mundo y el silencio de Dios. Utiliza el verso libre. A partir de Pido la paz y la palabra, 1955, se incorpora a la poesía social. En sus últimos años cultivo una poesía experimental, de influencia surrealista con imágenes irracionales (Historias fingidas y verdaderas, 1970.)

José Hierro: Su producción presenta temática constantes (experiencia personal) y estilística (sobriedad expresiva y preferencia por determinadas formas métricas). Practica dos variedades: los ‘reportajes’ (poemas de carácter narrativo que parten de un hecho real) y las ‘alucinaciones’ (donde predominan subjetividad y componentes irracionales). En sus primeros libros están presentes el paraíso perdido de la infancia, el dolor y la muerte y el sufrimiento amoroso: Alegría, (1947). Con Quinta del 42 (1952) el poeta reivindica la presencia de realidad histórica marcada por el dolor y la solidaridad. Cuanto se de mí (1957) sigue en esa línea social, aunque con un tono más subjetivo.

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