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Miguel de Unamuno: ‘La oración del ateo’

Por Antonio Carmona Reseco

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

Miguel de Unamuno es una de las figuras claves de la literatura española de los siglos XIX y XX. Nació en Bilbao en 1864 y falleció en Salamanca en 1936.
Fue doctor en filosofía, se dice que fue un hombre con una inteligencia extraordinaria. Miguel de Unamuno fue rector de la universidad de Salamanca en dos períodos de su vida, en estas dos etapas fue relevado de su puesto como rector por sus ideas políticas.
En 1924 fue exiliado a Fuerteventura por sus constantes ataques al rey Alfonso XIII y al dictador Primo de Ribera, más tarde el escritor se exiliaría a Francia desde donde volvería a España tras al caída de la dictadura.
Fue socialista, antirealista y criticó todos los regímenes en los que vivió, fue contrario a la dictadura del general Francisco Franco y su postura hacia el régimen hizo que Unamuno fuera confinado en su domicilio, donde murió el último día del año 1936.
Este controvertido y peculiar “político”, es, sin embargo, una de las luces mayores de la filosofía, de la narrativa y de la poesía de la península ibérica.

La oración del ateo es un poema no muy popular. Miguel de Unamuno plasma sus influencias existencialistas. Este poema, unido a otros cuatro, responde a un tema en particular que el poeta se planteó: la lucha entre razón y fe.
En cuanto a la métrica de este poema, podemos observar que los versos son endecasílabos, exceptuando los versos 10º y 11º que son versos decasílabos y dodecasílabos. Por otro lado la rima del poema es consonante y los versos riman abbaabbacdcdff.

En este poema Unamuno ataca a los pilares que sostienen la idea de la existencia de Dios. A lo largo de su vida Unamuno intenta dar una explicación de la idea paradójica de la inexistencia de Dios y la “imposibilidad racional” de creer en Él. De esta manera en la tercera estrofa del poema La oración del ateo Unamuno afirma que Dios es nada más que una Idea que el propio hombre ha creado para dar una explicación sencilla al mundo que le rodea.

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Categorías:Poesía modernista
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