Inicio > Literatura hispanoamericana > César Vallejo: ‘Masa’

César Vallejo: ‘Masa’

Por David Gallardo Rivera

Al fin de la batalla,
y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
“No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: “¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

 

El poema pertenece a César Vallejo, un poeta peruano nacido en 1892, y con grandes influencias del modernismo y vanguardismo. De sus obras destacan “Los Heraldos negros”, “Trilce” o “España, aparta de mí este cáliz”, libro al que pertenece ese poema, publicado en 1937.

Utiliza un verso libre, y juega con rimas consonantes y asonantes que llenan el poema de significados. El autor utiliza un yo lírico, (el sujeto poético). Este poema formado por cinco estrofas donde la primera es una presentación de la situación, las otras tres son los diferentes ruegos y la última es la conclusión.

El tema es que sólo con la unión de todos los hombres es posible lo imposible: la resurrección, que un cadáver vuelva a la vida.

El poema comienza con una ubicación espacial: la batalla. La batalla implica una lucha entre dos fuerzas, donde uno pierde o gana. Aquí el protagonista es el perdedor, y yace muerto en batalla. Un hombre cualquiera, un igual a él, se conmueve y le pide que no muera, y dispondrá a todos los hombres a que también reconozcan al combatiente. Un reconocimiento a la lucha humana, a la batalla que tanto se sufre y al amor por el prójimo. Pero su ruego es en vano, no cambia su condición de cadáver, y el yo lírico también se une al sufrimiento de esos hombres.

Llegaron otros dos y hombres refiriéndose a una característica del combatiente, viendo si, tal vez, eso lo mueve otra vez a la lucha “¡valor!”.
La vida tiene que poder contra la muerte, ese es el mensaje para quien ha vivido combatiendo. Y a eso apelan, sin embargo, el cadáver no les hace caso.

La masa se va formando, ahora no son uno, ni dos, son millones con “ruego común”. Lo que los une es la solidaridad y el amor, pero aún no es posible lo imposible.

La última estrofa vuelve a los cuatro versos, y ahora no son millones, son todos los hombres. Esta vez las palabras sobran, las acciones conmueven. Ahora el cadáver tiene sentimientos, está triste y emocionado por el amor común.

El poema termina con una acción que responde a la acción de todos “echóse a andar”. Vuelve así a la vida, a la lucha, y lo que parecía imposible se realiza.

En resumen el significado del poema es que la unión de todos los hombres hace la fuerza, y puede conseguir lo imposible.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: